La cirugía de mano es un procedimiento quirúrgico que presenta una biomecánica muy compleja, ya que abarca los tejidos y funciones desde los dedos hasta el codo, y puede realizarse por muchas razones, desde fracturas, roturas de tendones e incluso amputaciones, hasta afecciones no traumáticas como tumores y neuropatías, de las cuales destacan por su frecuencia el síndrome del Túnel Carpiano y la Artrosis en las manos.




Para desempeñar su función de forma óptima, las manos necesitan de movilidad y sensibilidad por lo que esta subespecialidad quirúrgica incluye todo lo que pueda afectar a los tejidos y funciones del miembro.



Al tratar un traumatismo, el objetivo consiste en restaurar la anatomía y recuperar la función en el menor tiempo posible. Entre las fracturas más frecuentes destacan las de radio distal en la muñeca y las de escafoides, por su alto riesgo de secuelas.




Para una oportuna atención del paciente, se debe contar con equipos de diagnóstico por imagen de calidad y la ejecución de diferentes técnicas quirúrgicas, como la artroscopia de muñeca, que permite visualizar directamente el interior de la articulación y poder evaluar y reparar sus estructuras. La cámara tiene un diámetro de dos milímetros, lo que permite acceder al interior de la articulación con incisiones mínimas, evitando así las complicaciones de las cicatrices más grandes, sobre todo la rigidez.




Uno de los aspectos fundamentales para el tratamiento de cualquier traumatismo es que la consulta se produzca con rapidez, especialmente en lesiones agudas. Un diagnóstico oportuno y correcto permite decidir el mejor tratamiento para cada caso, sobre todo cuando puede requerir cirugía. Con frecuencia se necesitan determinadas pruebas diagnósticas y, en caso de necesitar tratamiento quirúrgico, preparación del propio paciente y del material si es precisa su utilización.




Si bien no siempre es preciso recurrir a la cirugía de mano, hay muchas patologías que se tratan de forma conservadora, tal es el caso de la artrosis, por lo que conocer la enfermedad y aprender a adaptarse a ella puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y evitar pasar por quirófano.